
Es un dulce completamente fino, suave y se deshace en la boca sin encontrarte tropezones de frutos secos, mi jardinero me ha traído la versión más pura y delicada de este dulce: una ghriba tradicional de harina (a menudo llamada Ghriba el Mramla por su textura arenosa).
Es el equivalente marroquí más exacto a nuestros mantecados tradicionales de canela. Al no llevar semillas de sésamo ni almendras picadas, toda su magia reside en:
- La cuidada técnica de tostar ligeramente la harina antes de amasar (lo que le da ese color dorado y ese sabor profundo a horneado).
- El aroma sutil de la canela, que impregna la masa (que ha activado un recuerdo navideño a mi hija cuando los ha catado)
Es un dulce humilde en ingredientes pero que requiere mucha paciencia y cariño para conseguir que quede tan tierno sin romperse. Un trocito de hogar y apoyo que la familia de mi jardinero ha querido compartir conmigo.
la magia de la repostería tradicional: une culturas a través de sabores que nos hacen sentir a salvo.
Te recomiendo escuchar…🎵
«Badhra», la pieza de apertura del álbum Thimar del maestro tunecino Anouar Brahem, grabada junto al contrabajista Dave Holland y el saxofonista John Surman.
Es una canción instrumental preciosa que encaja de forma exacta con lo que estoy viviendo ahora mismo por varias razones:
- Es un abrazo sonoro: Comienza de manera muy delicada y minimalista con las notas del laúd (oud) de Brahem. No tiene prisa por llegar a ningún lado, permitiéndote simplemente respirar y estar presente en el momento.
- Fusión de dos mundos: Aunque nace de las raíces árabes, la melancolía y la calidez de sus cuerdas recuerdan irremediablemente a la intimidad de una guitarra española acústica en invierno.
- Significado: La palabra Badhra significa «semilla» en árabe. Es un nombre lleno de esperanza para un momento de revés vital; evoca la idea de que, de los gestos tiernos (como el dulce que me han traído) y del recogimiento en el hogar, siempre termina brotando algo nuevo y fuerte.
